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martes, febrero 15, 2011

La Quinta Esencia

Envejecer tiene algunas ventajas. Cuando nos vemos privados de algún sentido u órgano, nuestra sabia naturaleza potencia otro en su lugar. Alcanzados los cuarenta, la pérdida de energía física se compensa con el aumento - o la llegada- de la serenidad. Con esta recién estrenada cualidad - la quietud y la ausencia de prisas propia del hombre maduro, en mayor medida si sufre de achaques osteopáticos, como yo, y llueve, como hoy- descubrimos nuevos placeres que hasta ahora ignorábamos, o no eramos capaces de apreciar, abrumados como estábamos por la satisfacción inmediata que nos proporcionaban nuestros cuerpos y el resto de excesos juveniles. En mi caso estos placeres recién llegados, al menos los que se pueden contar, son el Vino y el Jazz. Dos cosas que aborrecí en mi juventud y hoy colman mi espíritu. Paladear a Miles Davis o escuchar un buen Ribera del Duero son placeres de la edad madura a los que os invito a sumaros cuanto antes. Es difícil compartir vino por internet, pero el Jazz navega libre por las procelosas aguas de la red. Una de las mejores emisoras de jazz de internet, jazz24.org ofrece una recopilación de las 100 obras esenciales del jazz, "Quintaessentials Jazz Songs". Una oportunidad única: está todo lo que necesitas para disfrutar del Jazz. No hay excusa: Lo podéis escuchar en la excelente página musical de la NPR, que tiene apps tanto para el ipad como para sucedáneos: artefactos provistos de android que se pueden adquirir en bazares y colmados. Y mientras escucháis a Miles, a Chet o a Coltrane, recordad las enseñanzas del Doctor Lecter, nuestro psiquiatra de cabecera: "todo sabe mejor con un buen Chianti, Clarice".

1 comentario:

Johnny Stompanato dijo...

En los más exclusivos salones de la diplomacia, consules y embajadores, alaban el buen gusto internacional de Su Excelencia...