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sábado, diciembre 01, 2007

El cuaderno azul (17)

Era como un trampolín que te impulsaba a vivir bien.

Qué es “lo importante”, psicólogos enfermos del mundo enfermo?

Durante una época llevó con un gusto inusitado los calzoncillos de su padre.

Aquella persona funcionaba para los demás como un socio-trópico: sobre él se extendía un dominio donde uno estaba a salvo y por encima de los demás.

Odio notar que alguien habla conmigo tratando de satisfacer un deseo respecto a una idea que tiene de mí, pero odio más al reconocerme servil cuando más de una vez trato de parecerme a ese ideal por cuestiones pragmáticas, aunque sea para ahorrar tiempo.

Cuando se dice “por la cuerda del amor” se quiere decir en realidad “por la cuerda de los fonambulistas”. Es Dios también el administrador de los destinos y tiene atados sus pies de fonambulista a los nuestros?

El que escucha la voz de la naturaleza es humilde El que no la escucha interpreta como una afonía autista la música a la que imitan todas las músicas.

Las ganas de ser normal pertenecen al modo de ser normal.

Hay que tener cuidado cuando se habla del contexto porque la imagen del mundo a través de la que se habla y sobre la que se habla es inabarcable; en caso de que lo fuera se estaría haciendo desde un contexto más grande.

La teoría como ascesis y como consuelo a la vez.

La vida se nubla a sí misma una y otra vez se nubla.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy he podido leer, por primera vez, uno de tus textos. Hace tiempo que se que existen, que los escribes y que alguno llegas ha publicar, pero hasta hoy no puede o no quise, escudándome en mi falta de tiempo y vida súper ocupada, leer con detenimiento alguno de ellos.
Lo cierto es que la lectura de “El cuaderno azul (17)” me ha hecho reflexionar de algún modo. He comulgado contigo en algún párrafo, en otro me he sentido identificado y algún otro no lo he entendido, pero me ha gustado.
Creo que eres algo especial, que ves más halla de lo que vemos muchos otros, pero también imagino que ello puede ser debido a que puedes hacerlo y que dispones del tiempo necesario para ello.
“Las ganas de ser normal pertenecen al modo de ser normal” Pero, ¿qué hay de malo en ello, si el no querer serlo sólo te acarrea problemas contigo mismo?
Puede ser, y digo sólo que puede, que el afán de ser normal lo sea también de quién no lo es, según marcan los cánones de facto, pero busca vivir en armonía con la sociedad y consigo mismo.
Es posible que exista el equilibrio entre el no renunciar a tus convicciones y vivir en la sociedad que nos ha tocado si sentirse excluido, y puedas y podamos sentirnos más a gusto.
“La vida se nubla a sí misma una y otra vez se nubla.” … y algunos días, en algún momento, un rayo del sol desviado se filtra entre la nubes dandonos de lleno en la cara.

Feedback.

Anónimo dijo...

¿SER normal? ¿Y eso cómo es? ¿Quien es normal?

Anónimo dijo...

Por cierto, ver más allá no creo que tenga nada que ver con tener tiempo o no para pensar. Eso es intrínseco a cada cual.Aunque también es adquirible cuando uno se ufana en ello. Pero no requiere una especial cantidad de tiempo.

Anónimo dijo...

Pues no creo que sea difícil entender que uno quiera ser como los demás, sin mayores complicaciones; quizá eso sea lo que quiera decir al referirse a “ser normal”.
Con ello no quiero decir ser mediocre o del montón, simplemente sentirse “normal” y no estar insatisfecho permanentemente por sentirse algo especial.
Quizá haya que conformarse con menos, que no resignarse, para estar un poco más tranquilo, para no desasosegarse.
Desde luego que todos somos distintos; no creo que haya un solo humano igual, pero si creo que hay patrones de conducta, forma de ver y vivir la vida – de ser – que suelen repetirse, y que todos podemos identificar, sin saber describirlo con certeza, cuál son los patrones que definen esa “normalidad” aceptada.

Con respecto a lo de “ver más allá”, estoy de acuerdo contigo en que es algo intrínseco a la persona, pero aún así, si no puedes cultivar tu clarividencia con la reflexión que te da la disposición de un tiempo dedicado a ella; si “la normalidad” del quehacer diario te mantiene ocupado en otros asuntos, difícilmente la explotarás, o simplemente: no tendrás tiempo de escribir tus reflexiones como estamos haciendo ahora.

Peter von Weiss dijo...

Gracoas,Feedback, se trataba de un aforismo que trae consigo mismo una contradicción que tú mismo desarrollas. Es como una trampa, como la de "tratar de ser auténtico", ya que auténtico es ya un parámetro públicamente aceptado. La filosofía de esta manera desentraña hierros de madera que utilizamos sin pensar. Y es verdad que vivimos en la oscuridad y que por eso las luces siempre han tenido, como en el mar, carácter de señales de orientación. Gracias otra vez. Pensar es agradecer, como decía Heidegger.

Anónimo dijo...

Bueno, pues si, es cierto que “tener tiempo” lo que si permite es escribir tus reflexiones, y releerlas ayuda a ordenarlas y a desarrollarlas, eso si es verdad. Si no, suele ocurrir que en parte se pierden.

En cuanto a eso de que “las ganas de ser normal pertenecen al modo de ser normal”, yo añadiría con total seguridad “y al de no serlo”. No creo que “sólo pueda ser” que “el afán de ser normal lo sea también de quien no lo es”. Para mi, es evidente que quien “tiene problemas consigo mismo por no querer ser normal” es porque en realidad pertenece al modo normal, está configurado en él, y no puede escapar a él. Y es esa discrepancia entre su “auténtica” esencia y su forma de actuar lo que le hace sentir mal. Creo que darse cuenta del modo al que “realmente” se pertenece es fundamental para estar en paz con uno mismo. Y cuando se esta en paz con uno mismo, es mucho más fácil estar en paz con la sociedad.
¡Y si, claro!, hay un patrón de normalidad al que están sujetos la mayoría de humanos y que marca su comportamiento. Este patrón les sirve a muchos, de una forma bastante hipócrita, para esconder sus más bajos instintos. Quiero decir que, bajo una forma de comportamiento “aparentemente en modo normal” (cumplen “exteriormente” con las normas establecidas por la sociedad), dan rienda suelta a todas sus neuras atentando “en modo subliminal o emocional” contra esa pequeña parte de la sociedad que está a su alrededor, especialmente con la que no cumple con “sus” normas, o incluso atentando contra ellos mismos. O sea, que, este “patrón de normalidad aparente” a muchos les sirve, ni más ni menos que, para saborear su prepotencia (¡o desahogarse del inconsciente conocimiento de su inferioridad, que es lo mismo!). Y todo eso ocurre, ¿y crees que se puede considerar un comportamiento normal? Hace tiempo que pienso y observo acerca de este tema y cada vez creo más y más en la absurdidad de ese “modo normal de comportamiento”.
También he podido observar el caso contrario, el de quien no sigue un “exteriormente comportamiento en modo normal” pero subliminalmente presenta una mayor coherencia en su actitud y no se dedican a batallear constantemente. Estos son minoría pero existen, y personalmente creo que se encuentran más dentro del modo normal que los anteriores.
Y vuelvo a preguntar ¿Y que es lo más normal?

¿sigo?

Anónimo dijo...

Amigo Anónimo II, quizá pueda sorprenderte lo que voy a decirte, después de las múltiples reflexiones que venimos haciendo entorno a la “normalidad”, pero en estos momentos sólo viene a mi cabeza una simple respuesta a tu pregunta: ser normal es no sentirse mal con uno mismo.

Con lo que la búsqueda de la normalidad podría identificarse con la búsqueda de la tranquilidad.

Esta definición estaría en línea con tu afirmación de que el afán de ser normal puede pertenecer a cualquiera, salvo a quién no tenga la capacidad de razonar.

Anónimo dijo...

De nada Peter, si pensar es agradecer, te estoy agradecido por haberme hecho pensar este fin de semana. El reflexionar de esta forma, escribiendo a través de un blog (aún diría más, escribiendo en lugar de conversando) no es algo que haga muy a menudo; de hecho, he de confesar que es la primera vez que lo hago.

Este fin de semana, tras la lectura de “El cuaderno azul (17)” ha surgido sin más.

Y sigo en ello…

No se por qué está tarde de domingo, mientras “cómodamente” estoy trabajando con mi máquina de esclavitud personal (más conocida como PC), al escuchar “New Gold Dream” de los Simple Minds me ha venido a la cabeza otra canción: “Heroes” de David Bowie.
Al recordar su melodía, mi mente ha proyectado – a modo de flashback – la escena de la película "Heroes" donde la protagonista, una joven yonki con el destino escrito, corre junto con sus amigos por los andenes del metro.
No se por qué, tampoco recuerdo con exactitud la escena, ni el contexto en que la ví por primera vez, pero ésta se quedo grabada en mi mente asociada a un sentimiento de pura libertad, donde la rebeldía suponía escapar de los convencionalismos de la sociedad, donde por un momento uno se siente feliz.
Si, una felicidad inducida por la juventud, las drogas, la música, la puesta en escena y otras mandangas, pero al fin y al cabo: yo me sentí feliz.

¿¡De qué forma se estampo esa asociación de ideas en mi cerebro que aún hoy, como alguna otra vez, vuelvo a sentir algo parecido, si no lo mismo!?

Simple Minds… viejos tiempos. Tiempos de juventud, música “heroica”, rebeldía y momentos de libertad y felicidad pasajera.

He de volver a mi trabajo, la competencia laboral es dura y fuera del horario laboral puedes recuperar posiciones o incluso pasarlos por delante.

¡Porca miseria de realidad!

La máquina me da un respiro, esta dejando que suene Don’t you forget about me.
Me encenderé un cigarrillo, la escucharé y continuaré…

Peter von Weiss dijo...

No me había dado cuenta de que se trataba de un diálogo. Feedback apuesta por la ataraxia, un ideal clásico cuya quintaesencia podría ser el nirvana, la anulación de la subjetividad. Pero eso estaría ya fuera de lo normal. La normalidad es un concepto del sentido común epocal y que se instala en instancia afectivo-valorativa práctica para ayudarnos a actuar con algunas certezas y seguridad, y en muchos casos ahorrar tiempo. Pero desde la instancia teórica siempre es bombardeada porque lo que dice ella misma que es -coherente, sencilla, plana- no lo es. Es incoherente, es complicada porque es histórica y lastra un sinfín de razones desconocidas, y no es evidente por sí misma sino solo para el que vive dentro de esa cultura. La filosofía siempre ha jugado con ella aunque también es verdad que ella le ofrece casi todo el material que necesita.

Peter von Weiss dijo...

Me voy a bajar ya heroes. El jueves estamos haciendo exactamente lo mismo con la escena del comienzo del cazador que esta posteada por este blog. Por qué no la posteas plis?