
Estimados amigos,
Un año más, el arribo del asueto estival, que no por poco merecido es menos esperado, marca el fin de la temporada de posts , al menos por mi parte. Quisiera excusarme por avanzar en varias semanas la finalización de mi colaboración en el blog, pero poderosas razones, de las que quisiera haceros partícipes, me empujan a ello.
El pasado sábado, recibí una inquietante misiva firmada por la no menos inquietante Keira Knightley, actriz de pequeños y magnéticos senos, en la que me conminaba a reunirme con ella, con la máxima premura, en su recién adquirida villa en la Toscana. Mis iniciales e incomprensibles reticencias se fueron desvaneciendo a medida que avanzaba en la lectura de las entusiasmantes propuestas que me iba planteando Kiki (como encarecidamente me ruega que la llame a partir de ahora). “… Y así, querido Stompi, nada deseo con mayor ardor que compartir contigo y en mi lecho la agitación que provoca en mi ser la increíble experiencia de recitar bellos poemas de amor a la luz de la luna rodeados de doce brasileños hasta los ojos de dulce Chianti”.
Adiós, amigos.
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