Seguidores

lunes, julio 14, 2008

Quietud

El blanco en la oscuridad no las merece:
ni a las estrellas errantes ni a las pacientes,
ni a las sólidas montañas ni a las madres
que desesperan por nuevos progresos;

el que adolece pérdidas ya encontró
su recompensa y el que lloró antes
de tiempo recibirá un juguete
como réplica a cualquier consuelo.

Yo escondí mi cuerpo para extender
mi sangre a un sol y un suelo nuevo,
yo callé mi miedo para no alborotar
nuevos secretos, -tantos gritos
gemían en realidad al hablar
para mis adentros-,

yo olvidé que el tiempo,
aunque en volandas,
aunque entre vientos,
hace brotar las entrañas
de nuevas lágrimas
que olvidan noches antiguas,
surcos de terrenos yermos.

No hay comentarios: