Feliz es sólo el hombre bien templado, Que del hoy se hace dueño indiscutido, Que al mañana increparle puede osado: «Extrema tu rigor, que hoy he vivido»
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miércoles, marzo 04, 2009
El yo dividido (2)
Al principio me diagnosticaron una esquizofrenia vulgar tras un rápido examen, pero la medicación apropiado para tal patología no frenó lo que ellos suelen llamar visión desdoblada de la realidad. Es una enfermedad que se padece en muy diversos grados: maneras diversas que posee el cerebro de hacerse con la realidad desde puntos de vista diferentes para amortiguar su choque; maneras que pueden hilvanarse al fin y al cabo o desestimarse si no pueden adherirse a la narración de lo que uno es. Cuando esas perspectivas se vuelven incompatibles entre sí, episodios cerrados, se produce una rotura de la personalidad que puede llegar a ser múltiple. El tratamiento, en un comienzo, dio buenos resultados porque los síntomas alucinatorios y los delirios comenzaron a remitir. Pero, en esa misma medida, apareció una variable que dejó boquiabierto al pobre psiquiatra: se desplazaron hacia sueños simples que se cumplían en la medida exacta en un plazo de dos o tres días.
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