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jueves, marzo 12, 2009

El yo dividido (7)

Mi yo comienza a confundirse con él y toma una forma líquida. Al principio en periodos alternos y muy pronto sin ningún orden aparente se confunde más allá de mis posibilidades, me licúa para romperme pero deja un punto para que pueda observar cómo me desmembro. No hay rasgos comunes, no hay repeticiones, nada que me permita narrar lo que veo. Sólo diez mil botes de pintura sobre un torno en movimiento y en el centro las fuerza centrífuga que me imbulle y me desata. La experiencia no es grata y dura tan sólo unos minutos. Tras describir lo que engulle, tengo que decir palabras que describan al menos lo que siento. El doctor Giggs está atento y me saca del horror con un simple pinchazo. Paso largos minutos para recuperarme y pronto mi mente se siente a sí misma como la ganadora de un paseo largo. Al día siguiente me siento el vencedor de una gran batalla. Dispuesto y entregado a la sesión de lectura.

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