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jueves, marzo 12, 2009

El yo dividido (8)

Me dan a leer un libro y debo resumir mi comprensión como si fuera un bachiller de los primeros cursos. Cuando intento comenzar la la narración los personajes, la trama y el final cambian con la misma coherencia, pienso yo, que si lo estuviera deletreando. Se me pide que reinicie la lectura de un artículo de periódico o de un relato corto, y no puedo dejar de explicar una historia distinta a la que he leído y que, sin embargo, a mi me parece la misma. Tan convincente como un teorema matemático. Veo historias detrás de otras, se tranparentan no como si se tratara de una tipología o de un esquema sino como una nueva historia. Debo reconocer que yo también me sorprendo cuando escucho la grabación de mi resumen. Pero no en el momento que lo hago. Es como si todas las historias fueran una y otra diferente, haya ocurrido o no.

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