Feliz es sólo el hombre bien templado, Que del hoy se hace dueño indiscutido, Que al mañana increparle puede osado: «Extrema tu rigor, que hoy he vivido»
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miércoles, septiembre 02, 2009
El asunto Wittgenstein. Capítulo IV
Peter Cunningham, el ayudante del Senador, trataba de reanimar a un Shephard desfigurado que yacía tendido en la zona restringida en la que permanecía el equipo Delta. Wolf lo miraba sin mezcla de compasión en su rostro: "Has quemado un buen cartucho", le dijo a Pierce. EL Senador, más pendiente de los gestos de Peter, caminaba mascullando entre dientes. "No sabes lo que ocurrió. Le propinó un directo sin mediar palabra. No sé si sospechaban algo pero ahora se han convertido en una presa más difícil". Se dio media vuelta mirando hacia Wolf: "Tienes que sacarme de esta, tío". El ex-agente de la CIA comprimió sus párpados, esa astucia otorgada por los errores de otro. "Necesitaré unos cuantos votos para el proyecto Fighter-Jet. Imagina que hoy mismo pudiéramos beneficiarnos de él". Pierce, como casi la plana mayor del partido demócrata se había opuesto a el programa de identificación de datos no sólo por los 300 billones de dólares de presupuesto. En sus venas todavía corría la honradez de sus antecesores. Tampoco creía que las últimas intrusiones en la red de seguridad del Departamento de Defensa fueran una ocasión de escándalo. Menuda la armaron los republicanos. Según un estudio de dudosa neutralidad China estaba implicada en una sofisticada acción conjunta de espionaje que le podía llegar a permitir desencriptar cualquier dato o sistema del que dependía la seguridad del país. La réplica a tales amenazas consistía en la creción de lo que llamaron técnicas móviles Online-warfare: el F-35 Lightning II era capaz de volar match 4 y de captar a la vez del orden de 10.000 terabytes por minuto discriminando de una manera inmediata las posibles incursiones espías que viajaban por la estratosfera. Lo novedoso del proyecto era el hecho de que podían efectuarse al mismo tiempo que se producían, identificando las fuentes e incluso inutilizando los satélites utilizados sin que estos se dieran por enterados. Por supuesto que no podía segurarse el éxito del proyecto. Lo que sí era seguro tenía que ver más bien con las inversiones del propio Wolf en la Lockheed Martin Corporation, a la sazón la empresa adjudicataria y, por otro lado, única que tenía medios para utilizarlos. El senador dudó. ¿De qué sirve defender las libertades civiles o la privacidad si un país entero se puede ir a la quiebra si los bonos Wittgenstein caían en manos ajenas o enemigas? Con su habitual lucidez se hizo una composición de los escaños del congreso y maquinó una manera de que aquello saliera adelante sin que su nombre se viera manchado en la carrera hacia la Casa Blanca. Por fortuna Wolf todavía no conocía con exactitud el valor de aquellos bonos. Tal vez pudiera aplacar su avaricia con los beneficios que obtuviera de la L. Martin Corp. y con el pago de sus honorarios. Cuando Pierce iba a asentir, el viejo se anticipó para exigir una última demanda. La operación sería llevada por él mismo y si era necesario utilizar de nuevo a los Delta, qué demonios, se haría con un poco más de eficacia y sin andar de puntillas. De su última participación dedujeron que no eran los únicos que buscaban aquel montón de dinero canjeable, aunque no les cupo duda de que se trataba de algún tipo de grupo conectado a Al qaeda. Por otra parte ya no podían fiarse del blog del inglés. Con toda seguridad no se dirigía a Ginebra. Wolf mandó ejecutar de nuevo un barrido por la red. En cinco minutos obtuvieron un resultado que les pareció bastante verosímil. Un mensaje encriptado perteneciente a la compañía inglesa HQ&Q y enviado desde París hacía referencia a Viena como el próximo destino. Gracias al MI9 se estableció la conexión entre el manuscrito de Wittgenstein y aquella empresa depositaria. Wolf sonrió, casi no había duda. Ordenó el tralado inmediato de los hombres de Wheeler hacia la capital austriaca. Desde tierra o aire, o si les daba la gana a través del Danubio, la Delta Force les estarían esperando.
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