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jueves, septiembre 03, 2009

NADA

"Era un hombre alto y delgado, con cara de médico militar."

"Vio a un tipo de veintitrés años, rubio y fofo, con unos ojos pequeños de color ostra muerta."

"El maldito Ducatel apareció el lunes por la mañana en clase sin haber hecho el trabajo sobre Gabriel Marcel.
- No tuve tiempo para eso, señor- explicó el joven.
Se rió sarcásticamente en silencio, mostrando sus dientes irregulares y amarillos, semejantes a colmillos de perro. Treuffais consideró atentamente el asunto. Toda resistencia era inútil. En la Academia Saint-Age se prodigaban aquellos lamentables "finales de raza".... Se levanto de la silla y comenzó la lección sobre el racionalismo contemporáneo y sus variantes."

"A cincuenta metros de allí había una librería-papelería.Treuffais se encamino hacia allí. Un cartel de madera aconsejaba: Haga como todo el mundo. Lea France-Soir. Treuffais carraspeó y escupió sobre el diario."

"-Se parece usted a Roger Vailland-declaró Cash de pronto. Fue una ducha fría para Épaulard.."yo soy una persona no analizable; no soy un personaje" afirmó silenciosamente su ego.."

La joven cerro la puerta, volvió a la sala y se dirigió a la escalera. Epulard la siguió. Mientras subían los peldaños, admiraba sus nalgas, exquisitamente pequeñas y musculadas, como el cuerpo de un boxer de pocos años."

"Franqueó rápidamente el pequeño muro que separaba la azotea a la que había accedido de la vecina. Ahora estaba sobre el tejado del inmueble de Treuffais.
Nada. Nadie. Las chimenesa y las antenas permanecían inmóviles en la sombra, y Buenaventura no tenía la impresión de que lo estuviesen contemplando con socarronería. Cosultó el reloj, que había puesto en marcha y a la hora en la casa de fin de semana de los Ventrée. Las cuatro de la madrugada. El proletariado dormía con un ojo abierto en el extrarradio; los ejecutivos descansaban sus orejas de asno en las almohadas de sus superconejeras frente al sena. Las últimas pizzerías del barrio de Saint-Germain cerraban sus puertas ante los lánguidos y encantadores travestis. Niñas de papá, ebrias de alcohol y de kif, follaban en las afueras, hacia el oeste, fingiendo gozar para combatir el asco. Los vagabundos se transmitían enfermedades venéreas bajo los puentes. La Coupole había cerrado, y los intelectuales se dispersaban por el bulevar Raspail prometiendo que se llamarían. Los linotipistas se apresuraban en las imprentas. Se componían grandes titulares referentes a la matanza de la mañana anterior."

Nada. Jean-Patrick Manchette. 1972

1 comentario:

Peter von Weiss dijo...

modelo a seguir