Feliz es sólo el hombre bien templado, Que del hoy se hace dueño indiscutido, Que al mañana increparle puede osado: «Extrema tu rigor, que hoy he vivido»
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miércoles, septiembre 02, 2009
Un nuevo concepto de educar V
El liderazgo no puede ser tan arrollador que no de tiempo a crear el balanceo de una intimidad, una nueva interioridad, en el aula. De otro modo el educador se sustentaría en la cresta de una ola de camaradería abierta y primitiva (de manada, de tribu totémica) de la que surge indefectiblemente enemigos. Se debe apreciar de manera palpable que no todos los deseos deben ser escuchados, atendidos minuciosamente, por el líder sino que éste también está sometido a una racionalidad de la que él depende. Si la máxima más inteligente de la moral reza no existe el entorno feliz si el actor no lo es, en el proceso educativo el entorno debe prescindir de los afectos o emociones del líder. Su autoridad se basa en la obediencia estricta a las reglas de un juego que él no ha creado y que no puede transformar a su antojo. El líder no puede ser el centro sino el vínculo de una electrizante unión. Es el corazón del grupo pero no dicta su ritmo, sino que lo escucha y traslada. Si llegara a mantenerse un magnetismo tribal, sería el momento de recordar que no hay que mirar al dedo del sabio cuando señala. El humor franco o la ironía de la que se ha servido deja paso aquí a la seriedad y a cierta distancia. Desde esa posición es cuando puede llegar a reconocerse con efectividad los progresos del grupo. Desde ahí se puede llegar a admitir la euforia desatada cuando se consigue que el ritmo iniciado se continue sin la puntuación del docente.
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