Feliz es sólo el hombre bien templado, Que del hoy se hace dueño indiscutido, Que al mañana increparle puede osado: «Extrema tu rigor, que hoy he vivido»
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lunes, mayo 10, 2010
Los nombres del Innombrable (4)
El límite de esta filosofía de la religión reside, a mi parecer, en lo siguiente: ciertamente la oración busca establecer, con palabras, una relación pero el destinatario de esa relación, tal como es pensado por el que reza, no es, en modo alguno, por el hecho de que quien ora se dirija a El. El es completamente independiente de que yo le rece o no, es decir: no se le describe adecuadamente en una teoría de frases preformativas. En la oración siempre está presupuesto un tal destinatario. Si se trata en suma de una oración o no, depende fundamentalmente de cómo entendamos a ese destinatario. Hay diversos intentos para determinar esto. Es aquí donde tienen su lugar propio las reflexiones fundamentales para la teología de la filosofía de la religión. El límite es hoy confuso. Dichas consideraciones tienen actualidad si pretenden definir el concepto de Dios de algún modo a partir de las relaciones que nosotros tenemos con Dios, o, lo que es lo mismo, si quieren determinarlo de un modo funcional antropológico: Dios como el origen de nuestra sociabilidad, o como futuro abierto del hombre (que son claramente determinaciones funcionales). Ahora bien, es propio de las definiciones funcionales que al determinar funcionalmente a su término, lo hagan por principio intercambiable. El desarrollo de las reglas de substitución, es decir, de las reglas mediante las cuales uno puede cambiar un término por otro equivalente, es verdaderamente la esencia del método funcional. Pero hay que preguntar si una interpretación funcional de la idea de Dios en el marco del pensamiento científico dominante no prescinde de lo que los hombres piensan efectivamente al decir "Dios", y si entonces la funcionalización de la idea de Dios no equivale a su destrucción, si no es en efecto lo que Nietzsche, el hombre moderno quería decir al afirmar: "Dios ha muerto y nosotros lo hemos matado".
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