"Pues la cima del juicio no se allana
porque el fuego del amor cumpla en su punto
lo que satisfacer aquí se espera;
No te fijes en dudas tan profundas
sino tan sólo en lo que diga aquella
que entre tu mente y la verdad alumbre.
No sé si entiendes: de Beatriz te hablo;
arriba la verás, sobre la cima
de este monte, dichosa y sonriendo"
[DANTE, La divina comedia, Purgatorio VI, 35-48].
"Procura pues que pronto se te extingan,
como han sido ya dos, las cinco heridas
que cicatrizan al estar contrito"
[Purgatorio XV, 79-81].
"Sombras que caminan
de sus deudas el nudo desatando"
[Purgatorio XXXIII, 14-15].
"Como la nieve entre los vivos troncos
en el dorso de Italia se congela,
azotada por vientos boreales,
luego, licuada, en sí misma rezuma,
cuando la tierra sin sombre respira,
y es como el fuego que funde una vela;
mis suspiros y lágrimas cesaron
antes de aquel cantar de los que cantan
tras de las notas del girar eterno;
mas luego que entendí que el dulce canto
se apiadaba de mí, más que si dicho
hubiese: Mujer, por qué te avergüenzas,
el hielo que en mi pecho se apretaba
se hizo vapor y agua, y con angustia
se salió por la boca y por los ojos"
[Purgatorio XXIX, 85-99]
"Una alta ley de Dios se habría roto
si el Leteo pesase y tal banquete
fuese gustado sin ninguna paga
del arrepentimiento que se llora"
[Purgatorio XXIX, 142-5]
"¿Qué fosos cruzaron, qué cadenas
hallaste tales que del avanzar
perdiste de tal forma la esperanza?
¿Y cuál ventaja o qué facilidades
en el semblante de otros viste
para que de ese modo los rondaras?
Luego de suspirar amargamente,
apenas tuve voz que respondiera,
formada a duras penas por los labios.
Llorando dije: Lo que yo veía
con su falso placer me extraviaba
tan pronto se escondió vuestro semblante"
[Purgatorio XXXI, 25-36]
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