Ave:Hemos vivido. Es suficiente.
Cuando aliñaba los primeros frutos de tres semanas de cuidado, unas palabras rotundas se delineaban en mi cabeza dándome la respuesta a la labor a la que he de dedicarme:
No pido ya consuelos que vengan de los hombres afanados,
ni que se rasgue el velo de cielos añorados,
que sólo en agradar son mis agrados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario