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martes, agosto 21, 2007

Se puede pintar el alma?



Bodelaire creía que sí. En una exposición itinerante del Hermitage, que es como debieran ser todos los museos del mundo, me quedé atónito delante de este retrato de un monje franciscano anónimo de Rubens. Es como el fútbol en vivo o los toros. Algo que te estremece. Nos encontrábamos en el mismo espacio y me reprochaba, me insultaba, desde su sacrificado orden. El había hecho los deberes. Yo no. Hoy lo miro y siento lo mismo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Quiero plantearte un enigma de todos los dias de nuestra vida....¿Cual es el que jamás llega?