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miércoles, enero 30, 2008

Catalunarias (11)

51. En ocasiones odio a las mujeres porque no son capaces de dar cuenta de la situación y utilizan hasta mis afectos para llevar a cabo su ideal. Y lo odio porque es tan fácilmente perceptible el modo en que se cuentan lo que les pasa, que en un primer momento dedico mis esfuerzos darles el gusto de ver realizado lo que ellas habían imaginado. Lo más divertido es observar su sorpresa -y las precauciones que toman- al darse cuenta que progresivamente se va torciendo a su "prodigiosa imaginación". Eso les produce disgustos de tal envergadura que sólo pueden superar con el desprecio o la indiferencia, aunque ambos sabemos que es figurada. Lo que yo tengo de mujer es lo que les hace ver reflejado sus maquiavélicos planes durante la conversación y eso les produce impotencia y un bloqueo emocional, pues ya no tienen manera de cautivar.

52. El secreto es que no hay secreto: que todo está ya en orden.

53. La distancia entre las cosas y uno mismo debía ser aprovechada para resolver problemas, no para provocarlos. Quien los provoca tiene la obligación moral de resolverlos, o por lo menos de mostrar un camino para su disolución.

54. La felicidad es la actitud del que, haga lo que haga, ve en los hechos, valores y en los valores, hechos.

55. Tendrá que ser la locura lo que produzca la entrega.

1 comentario:

Anónimo dijo...

5.Dicen que expresar los afligidos sentimientos ayuda a disiparlos, pero para poder hacerlo tienes que recordarlos.
6.Reconocer nuestros sentidos nunca es suficientemente importante. Si lo hacemos, evitaremos muchos vacíos.
7.Frcuentemente solemos estar convencidos de nuestra conveniencia.
8.Descansar el corazón requiere blanquear la mente, y para blanquear la mente hay que educar el corazón. Pero no lo conseguiremos si no somos capaces de ver que cada muestra de aversión es innecesaria.