51. En ocasiones odio a las mujeres porque no son capaces de dar cuenta de la situación y utilizan hasta mis afectos para llevar a cabo su ideal. Y lo odio porque es tan fácilmente perceptible el modo en que se cuentan lo que les pasa, que en un primer momento dedico mis esfuerzos darles el gusto de ver realizado lo que ellas habían imaginado. Lo más divertido es observar su sorpresa -y las precauciones que toman- al darse cuenta que progresivamente se va torciendo a su "prodigiosa imaginación". Eso les produce disgustos de tal envergadura que sólo pueden superar con el desprecio o la indiferencia, aunque ambos sabemos que es figurada. Lo que yo tengo de mujer es lo que les hace ver reflejado sus maquiavélicos planes durante la conversación y eso les produce impotencia y un bloqueo emocional, pues ya no tienen manera de cautivar.
Feliz es sólo el hombre bien templado, Que del hoy se hace dueño indiscutido, Que al mañana increparle puede osado: «Extrema tu rigor, que hoy he vivido»
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miércoles, enero 30, 2008
Catalunarias (11)
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1 comentario:
5.Dicen que expresar los afligidos sentimientos ayuda a disiparlos, pero para poder hacerlo tienes que recordarlos.
6.Reconocer nuestros sentidos nunca es suficientemente importante. Si lo hacemos, evitaremos muchos vacíos.
7.Frcuentemente solemos estar convencidos de nuestra conveniencia.
8.Descansar el corazón requiere blanquear la mente, y para blanquear la mente hay que educar el corazón. Pero no lo conseguiremos si no somos capaces de ver que cada muestra de aversión es innecesaria.
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